martes, 1 de diciembre de 2015

Me Alegro Por Ti. Capítulo 2

2.

         5 de Enero.

         Es de madrugada y acabo de terminar de leer Bajo la misma estrella, he leído ese libro más de 10 veces y aún no lo supero. Con mi depresión pos lectura arrastré mi cuerpo fuera de la cama.

         Es un trayecto largo desde la biblioteca hasta el baño, pero llegué rápido. Mientras me caía el agua helada en el cuerpo, solté un gemido de dolor por lo bajo ya que cada corte ardía como el diablo, ya estaba acostumbrada a eso y podía soportarlo. Salí de la ducha, desenredé mi cabello con un peine viejo y me sequé como pude.

         Después de llegar de mi jornada de ejercicios diaria, preparaba el desayuno mientras veía el amanecer por la ventana. Los crepúsculos eran lo más hermoso para mí que tenía éste lugar a pesar de que el cielo siempre estaba encapotado, era una maravilla ver el sol asomarse de entre las montañas lejanas, luchando contra las nubes grises. No había muchos alimentos de los qué escoger, solo pan, huevo y malteada así que hice una gran cantidad de huevo revuelto y lo serví con el pan y las malteadas.

         Los niños comían a gusto, unos en la mesa junto a los empleados y yo y los demás en el suelo. A pesar de que siempre veo caras nuevas, les he agarrado tanto cariño que espero que los adopten familias que puedan darles más que nosotros.

-“Ya no queda más comida.”—le informo al mayordomo. Es un gordo que come con gula.

-“Ok, ahora te daré el dinero para que compres más.”—pronuncia con la boca llena de comida.

Yo hago eso y mínimo que muero atragantada.

         Me levanté de la mesa y me fui a mi habitación para cambiarme los zapatos deportivos ya desgastados por las botas que no se quedan muy atrás. Tomé mi abrigo marrón que ya comenzaba a deshacerse de tantas lavadas, ya no protegía mucho del frío pro era el único que tenía.

         Tenía que hacer esas compras rápido para poder tener el almuerzo a tiempo así que me dirigí a su oficina donde él estaba contando un dinero.

-“Toma.”—me tendió una paca de billetes el triple de gruesa de lo que generalmente me entrega. –“Es año nuevo, compra todo lo que quieras ¡Largo!”—insiste y obedezco antes de que cambie de opinión.

         Mientras salía del orfanato vi a una pareja que se acercaba hacia el recinto, caminé hacia el portón para salir antes que ellos llegaran, pero, justo llegaron al mismo tiempo.

-“Disculpa, ¿este es el orfanato Deviloft?”—me preguntó la chica uniformada al estilo oficinista, tez clara, labios rojos, maquillada, cabello negro hasta el mentón muy bien peinado.

-“Sí”—contesté con apatía, eran otra pareja adinerada más que viene a adoptar.

-“Somos del intitulo de Canadá, venimos a realizar una especie de censo a jóvenes con más de 13 años para becar a uno de ellos.”—me explica el chico a su lado, vestía un traje formal, un poco de barba, sonrisa encantadora, cabello castaño.

-“Perderán su tiempo.”—comento al pensar en los empleados y lo gruñones que son. –“Soy la única…”—no sé si estaba segura de decir eso –“Los niños allá adentro no pasan de 4 años.”—les explico.

-“Oh, entiendo.”— asiente él con la cabeza.

-“Mi nombre es Lee y él es Michael.”—habla la chica.

         No les dije mi nombre, tenía un raro presentimiento. A mí no me pasan cosas buenas, no me caracterizo por tener ‘buena suerte’, soy un imán para las desgracias.

-“Tengo que irme.”—comencé a decir intentando rodearlos.

         El hombre se interpuso en mi camino y me miraba compasivamente mientras sacaba algo de la parte de adentro de su traje.

-“Si te gustaría estudiar, puedes hacer la prueba yendo a ésta dirección.”—y me tendió una tarjetica pequeña. –“Estaremos hasta las 5.”—

         Yo asentí solamente y me alejé de ellos, antes de cruzar la esquina había un lujoso carro gris estacionado que imagino sería de ellos.

         Mientras compraba las frutas y los demás alimentos, no podía parar de pensar en la propuesta de esos dos. Genial. Había leído muchos libros de psicología en mi vida y había practicado con los empleados para adivinar si estaban mintiendo, bromeado u ocultando algo, y estos chicos no tenían cara de estafadores.

         Tal vez debería acercarme allá… Sería una excelente oportunidad para salir de este infierno. Me decía mientras preparaba el almuerzo. Siempre he soñado con estudiar en una escuela, rodearme de personas que no sean una mierda… ¡Vamos! ¿Qué tan difícil puede ser estudiar en un instituto? Después de todo, en los libros no describen tan mal a las escuelas…

         Luego de almorzar, me vi a mí misma saliendo del orfanato mientras leía la tarjetita en mis manos. Con el dinero que me sobró pagué un taxi para que me dejara en la dirección. El lugar era un edificio con diferentes locales y oficinas. Al llegar a la oficina del Instituto de Canadá suspiré deseando que nada fuera mentira y abrí la puerta que sonó como una campaña anunciando mi presencia.

         Solo había una pequeña sala de estar y una recepcionista que me sonrió amablemente. Estaba a punto de devolverme por donde vine, cuando de una puerta cerrada salió el chico que había conocido más temprano, él sonrió al verme.

-“Al fin viniste, creí que ya no vendrías.”—me dijo.

-“Si… Solo vengo a que me expliques cómo funcionan las cosas, no he tomado una decisión aún.”—alego sonriendo lo más amable que puedo.

-“Está bien, toma asiento.”—me ofrece señalando las 5 sillas pegadas una al lado de la otra y a la pared. Me senté y luego él se sentó a mi lado. –“Primero tendrás que responder a una serie de preguntas para saber cómo están tus conocimientos, con eso sabremos a qué grado asignarte, haremos el papeleo de la visa, el pasaporte, el boleto de avión, los documentos restantes los llenarán allá en el internado y lo que queda es estudiar porque el tutor, que es el internado, correrá con todos los gastos. Fácil.”—explicó resumidamente.

-“Increíble…”—susurré para mí misma. Grandioso.

-“¿Qué?”—preguntó.

-“¿Qué internado?”—le pregunto evadiendo la suya.

-“El mejor internado de Londres.”—aseguró.

-“Así que solo tengo que estudiar…”—repetí.

-“Si, tendrás todos los gastos pagos.”—

-“Está bien…”—Hagámoslo.

         Michael me condujo luego por la puerta que había salido y allí se encontraba Lee. Me sentaron en un rincón para que pudiera concentrarme y me dieron varias hojas con preguntas de V/F. Yo estaba bastante nerviosa, creo que 15 minutos pasaron y ya yo las había respondido todas, no eran tan difíciles como pensaba. Esperé otros 15 minutos a que ellos revisaran las preguntas, me llamaron a la oficina de nuevo y tenían cara de asombro.

         Oh, no.

-“¿Tan mal estuve?”—pregunto sin querer saberlo en realidad.

Soy una bruta.

-“No, al contrario. Respondiste todas las preguntas bien.”—me dijo Lee contenta.

-“Sí, excelente.”—concordó Michael. Sonreí aliviada. –“¿Cuántos años tienes?”— me preguntó juntando las cejas.

-“Creo que 17 o 18.”—respondí avergonzada.

-“¿Cuál es tu nombre?”—me preguntó Lee.

-“Ligia Elena.”—

-“¿Nada más?”—preguntaron ambos.

-“Nada más.”—asentí.

-“Ok, firma aquí.”—me dijo él.

         Tomé el bolígrafo y firmé en la línea negra al final de la hoja.

-“Bien, tus papeles estarán listos dentro de tres días. Pasaremos por ti para llevarte al aeropuerto el 8 de enero a las 3 pm.”—me informó Michael.

-“Los estaré esperando lista.”—asentí. –“Gracias.”—era el primer ‘gracias’ que decía sinceramente en toda mi vida.


         No me quedé ni un segundo más y salí caminando rápido. Al volver al orfanato comenzaba a adaptarme a la idea de no sentirme tan triste. Creo que esto va a funcionar.













Parece que la vida no es tan mala como parece. ¿Ustedes que opinan?

Cuando tenga listo el capítulo 3 lo publicaré en seguida.



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